Críticas

Corridos Mexicanos BFUC

 

Alberto Dallal

Crítico
Desde hace más de 25 años, el Ballet Folklórico de la Universidad de Colima ha ofrecido a sus numerosos públicos nacionales e internacionales, un concepto renovado de danza folklórica.

Sin eludir la expresividad regional: apoyándose, como indica la naturaleza misma del género, en las más acuciosas y profundas investigaciones musicales, plásticas y de movimiento; organizando profesionalmente a bailarines y ejecutantes de la música, a técnicos, promotores y maestros, Rafael Zamarripa, su director, ofreció a un público cada vez más entusiasmado espectáculos totales: coreografías montadas mediante grupos compactos o en línea, solos, parejas, malabares y trazos inesperados, rutinas y pasos tradicionales revitalizados gracias a una geometría dancística que desbordan bailarines entusiasmados, perfectamente bien pertrechados con capacitación y realización vocacional.

La construcción de las piezas comenzó por descubrir nuevas vetas en las propias leyendas y ocurridos colimenses, se extendió por los Estados circunvecinos y se incluyeron en el repertorio las notables danzas que han devenido, desde la independencia, clásicas del folklore de la República. A la par de su expansión internacional, la compañía ha propiciado la profesionalización del género gracias a la inclusión en carreras y programas que han convertido a este Ballet Folklórico, a sus formas de acción formativa y creativa y a su raíz universitaria en paradigmas de la danza folklórica Mexicana.

 

Elizabeth Cámara

Directora del Cenidid-Danza José Limón
ENTRE EL PASADO FUNDACIONAL Y LA PLENITUD DEL PRESENTE EN LA OBRA DE RAFAEL ZAMARRIPA

Todos los pueblos de cada rincón del planeta poseen tradiciones culturales que los identifican y distinguen: colores, olores, sabores, movimientos corporales y rítmicas que los diferencian en un mundo cada vez más homogeneizado, global. Dichas tradiciones, representan identidades construidas a base de esfuerzos personales o colectivos, que al fijarse dan sentido a vidas y comunidades que nos brindan, por ejemplo, la riqueza de sus danzas y bailes.

El Ballet Folklórico de la Universidad de Colima, gracias al refinado gusto y la plástica mirada de su director, Rafael Zamarripa, ha logrado reunir un puñado de esas tradiciones aferradas a los pueblos de México. Vemos ejemplos de pasados fundacionales, que Zamarripa vuelve presente en creaciones como: Perro de Fuego o Friso Maya, historias-mito que reconstruye a partir de piezas cerámicas o murales precolombinos, montajes que adaptan y refuncionalizan nuestra historia; visiones que ante públicos locales y foráneos las reciben con admiración y placer. Así, sus puestas en escena nos permiten trazar secuencias entre mundos remotos y prácticamente desconocidos, con otros menos lejanos. Cuadros que se arman con repertorios dancísticos cocinados a lo largo de la Colonia, el México independiente, el revolucionario, en montajes coloridos bailados con frescura y vigor, enriquecidos con pinceladas de certera iluminación que alterna con puestas en escena que se nutren de otras expresiones artísticas, propias del reciente siglo pasado, que dan vida al gusto popular hecho icono, como el montaje inspirado en uno de los calendarios de Jesús Helguera, impreso por Galas de México, o los que dan presencia al nostálgico cine nacional de los años cuarenta-cincuenta. Así, tradiciones, cultura-popular, cultura-nacional con versatilidad se ensamblan en plenitud en la obra de Zamarripa. El Ballet y Zamarripa, dos en uno, uno en dos, regalan al espectador experiencias estéticas inolvidables, suma del talento y el oficio del artista creador y de sus intérpretes de instrumento bien temperado.

 

Christine Dakin

Bailarina, Maestra y Directora
El Ballet Folklórico de la Universidad de Colima ha representado una experiencia única para integrar una técnica de danza contemporánea como la Graham a la danza tradicional o folklórica. Enseñarles a estos bailarines ha sido una aventura. Ellos asimilan el movimiento del cuerpo sin miedo, con entusiasmo y alegría; para ellos es una labor emocionante.

Mi experiencia de trabajo en México, desde 1981, me ha llevado a reconocer un país de danzantes con hermosas mujeres; a diferencia de los Estados Unidos, México es un país donde los hombres bailan. Con frecuencia he pensado que Martha Graham obtendría un gran placer al observar tantos varones vigorosos utilizando su lenguaje dancístico. Los bailarines de todo el mundo aman moverse y descubrir nuevas formas de movimiento. Los bailarines del Ballet Folklórico de la Universidad de Colima son afortunados al lograr la fusión de las danzas tradicionales y las contemporáneas. Los maestros observamos las fases de capacitación: cómo los bailarines usan sus espaldas, sus caderas; cuidamos su resistencia, de su flexibilidad y en especial de la presencia que cada uno de ellos asume durante las etapas que transcurren a partir de las exigencias físicas y rituales de la técnica Graham. Mucho de la técnica de Martha Graham constituye un método de entrenamiento, una manera de moverse que forja y forma el cuerpo de los bailarines y los prepara para diversos tipos de danza.

 

Xóchitl Medina Ortiz

Coreógrafa, Bailarina e Investigadora
Apoyados por el registro histórico documental, formas de esculturas precolombinas y vida cotidiana de las culturas de occidente: el Ballet Folklórico de la Universidad de Colima es un referente del arte que contribuye a la creación de tendencias y vanguardias de la danza escénica de México.

Los conocimientos heredados de padres y maestros hacen posible que resuene música, cantos regionales y corridos en voces del coro y músicos; zapateados de sones, bailes y danzas de los bailarines que muestran su identidad. Es obligación reconocer el universo de creación de Rafael Zamarripa Castañeda; su realización de coreografías, escenografías, vestuarios y los montajes escénicos que comprenden sus diferentes programas a lo largo de 25 años, apoyados por la magia de la luminotecnia, dejan en la memoria impactos de extraordinaria creación. Todo esto se ha logrado con el valioso vínculo de las autoridades de la Universidad de Colima que, unidos al inicio por la sensibilidad y el arte de Alejandro Rangel Hidalgo y Rafael Zamarripa, han dado a conocer un nuevo lenguaje de la danza escénica de México.

 

Patricia Cardona

Escritora, Bailarina e Investigadora
Pocos deleites existen en la vida que difícilmente se olvidan. Uno de esos es haber conocido a Rafael Zamarripa y su galaxia coreográfica. Ese cosmos se sostiene con los cuerpos celestes/humanos de sus bailarines y tiene el fulgor de muchos soles. El Ballet Folklórico de la Universidad de Colima, por tanto, es algo más que un repertorio de bailes y danzas de México.

Brilla por la calidad, el compromiso, la investigación, las horas interminables de trabajo y los resultados de su objetivo. Ahí hay pasión. Hay inteligencia y un talento aglutinador que atrapa. He visto las funciones y las clases de técnica y he conversado con los maestros, bailarines y el propio Zamarripa. Lo más fácil sería decir que son profesionales de excelencia. Pero no quiero caer en lugares comunes. Más importante aún, son seres felices y su plenitud se contagia. Son seres de una elevada consciencia y compromiso. Esta reunión de atributos se llamaría en otros ámbitos “utopía”. Pero en Colima lo imposible se ha vuelto posible. Existe la escuela y la comunidad entera encarna una vibrante realidad llena de pulso vital. Es para mí un honor poder escribir estas palabras.